8 de Agosto de 2020 / Semana / 

Foto: Fotomontaje de SEMANA

El sonido de las cacerolas en las calles se apagó con la pandemia, pero marcó un hito. La oposición puede capitalizar las fallas del Gobierno mientras alista motores para 2022, con el dilema de lograr una candidatura única de la centro-izquierda.

La oposición ha sido protagonista en primera línea durante los dos primeros años de Iván Duque en la Presidencia. Ha tenido oportunidades para fortalecerse y capitalizar cada crisis del Gobierno. No todas las ha aprovechado al máximo, pero sus líderes son optimistas y buscan ser una verdadera opción de poder en el 2022.

Si en el primer año el fuerte de la oposición estuvo en el Congreso, cuando se unieron con los independientes para tumbar la ley estatutaria de la JEP; en el segundo año estuvo en las calles, al apoyar el paro nacional que reclamaba temas de fondo como una inminente reforma pensional, laboral y tributaria, así como la defensa de los derechos humanos encarnada en la muerte de ocho menores de edad en un bombardeo a las disidencias de las Farc.

La mayoría de las marchas fueron espontáneas y diversas, el clamor en las calles puso en aprietos al Gobierno, tuvieron que sacar de foco las reformas, y se la jugaron por algunas propuestas que no eran tan populares como la Holding Financiera, que se hizo realidad pese a estar en los pliegos de petición del paro.

Sin embargo, la oposición no logró tener las riendas de las movilizaciones, reclamaron su derecho a réplica a una alocución presidencial del 21 de noviembre, pero los reales protagonistas fueron los estudiantes, los ciudadanos de a pie y los sindicatos.

Este es el quid del asunto, el 2022 está cada vez más cerca y trae consigo las pujas por las candidaturas, tanto de los que ya se han destapado como el senador Jorge Enrique Robledo (Polo), como de los candidatos de siempre como Gustavo Petro y Segio Fajardo, así como otros que podrían entrar en la baraja como Juan Manuel Galán y Roy Barreras.