14 de Agosto de 2020

-Las objeciones y los reiterados intentos por destrozar la JEP demuestran un ambiente hostil para hacer trizas la paz.

-Este gobierno congeló la posibilidad de diálogos con el ELN y por supuesto, se escaló la violencia con ese grupo armado.

-La solución dialogada al conflicto fue dejada al lado por este gobierno y la mano dura que los ciudadanos reclaman también ha sido un fracaso y ha estimulado disidencias, aumento del ELN y GAO. Las masacres han regresado al igual que el reclutamiento forzado.

-Los sectores radicales, enemigos de la guerra, necesitan que haya confrontación para ofrecerse como Mesías y buscar salidas guerreristas.

-Cuando se reemplaza el Estado por paraestatalismo, la violencia resulta incontenible.

-Ante el fracaso de quienes gobiernan el Estado, el deber es exigirles resultados o que renuncien ante el fracaso del control de la seguridad.

-La implementación del Acuerdo debe incluir la clara defensa a la justicia transicional y el desarrollo del primer punto del Acuerdo. Además, reclamamos la reforma política que arranque de raíz el sistema clientelar y exigimos las 16 curules para La Paz.