Terminado este año en ingrata recordación, muy cerca de las fechas navideñas, quiero compartir con todos, con todas, con mis amigos, con quienes nos siguen en las redes y con quienes nos leen, mis predicciones sobre lo que va a ocurrir en el 2021. Todas las familias colombianas nos reunimos al final del año y además de evaluar lo que ha ocurrido en el año que termina hacemos planes llenos de esperanza para el año que viene. Este año también haremos planes de amor e ilusión. La pandemia del año más difícil de nuestra historia no acabará con la esperanza, ni con la posibilidad de recuperación de cada colombiano; y a pesar de lo difícil, aquí van estas predicciones, que en general son mucho más positivas de lo que algunos pesimistas creen.

Primero. El 2021 será mejor que el 2020, lo que no será muy difícil. Un año marcado por la pandemia, el aumento del desempleo hasta los niveles más altos de América Latina, el incremento de la violencia y de la inseguridad en los territorios y en las ciudades y la vergonzosa cifra del mayor número de masacres en las últimas dos décadas, son hitos trágicos que no serán difíciles de superar.

Con excepción de la inseguridad que está en manos, casi que exclusivamente, de un Gobierno inepto e indolente, los demás elementos van a significar una mejoría importante.  La economía rebotará por lo menos cuatro o cinco puntos del sótano en que se encuentra, seguiremos con cifras negativas, pero ese rebote de la economía por la propia dinámica de los empresarios, por el comercio reactivado y por las ganas de salir adelante, implicará que se recuperarán algunos empleos. No todos los empleos perdidos porque desafortunadamente el Gobierno se ha negado a estimular la demanda interna a través de la Renta Básica que le exigimos para que como consecuencia del aumento del consumo, los comercios, la hotelería y el turismo, se reactivaran aún más. Sin embargo, habrá cifras de empleo mejores que las que hemos tenido este año. El pico de la pandemia bajará notoriamente y no por la eficacia de este Gobierno indolente sino por que como veremos más adelante, la inmunidad en rebaño tendrá un positivo efecto.    

Segundo. Las vacunas tardarán en llegar. De hecho, mientras que ya la próxima semana empieza a vacunarse la población en México, Chile, Panamá y en muchos otros países de América Latina para no hablar de los países del primer mundo, donde ya están vacunando en Estados Unidos, Francia y Alemania, Colombia está de última en la fila y solo tenemos anuncios y promesas de compras de vacunas que aún no llegan, pero que necesariamente llegarán porque no vamos a olvidar que detrás de la tragedia hay un gran negocio de la industria farmacéutica. El mayor negocio del siglo. Un producto que van a necesitar tres mil millones de personas en el planeta. Quienes puedan comprarla, los gobiernos que tengan con qué y aún los gobiernos ineptos como este Gobierno Uribe-Duque necesariamente terminarán comprando aunque sean los últimos restos de las vacunas. Al finalizar el primer semestre la población más vulnerable tendrá acceso a la vacuna. Y las vacunas llegarán no por la previsión del Gobierno ni por el interés de las trasnacionales de salvar vidas de los colombianos. Es porque es un gran negocio. Y si se demoraran más en distribuirlas, la inmunidad en rebaño las haría inútiles. Quiero ser claro en esto y compartirles este mensaje esperanzador. Después del pésimo manejo de la pandemia y de más de 40 mil muertos en Colombia, hay millones de colombianos que han sobrevivido al virus y se convierten en la mejor barrera para la transmisión de esta pandemia. Esa inmunidad en rebaño necesariamente hará bajar el pico de la pandemia y el segundo semestre del próximo año será un semestre mucho más tranquilo en materia de salud pública. Todas las pandemias en la historia de la humanidad se han controlado y ésta no será la excepción y aunque ello significó el dolor de muchas familias que perdieron sus seres queridos para quienes sobrevivan, el segundo semestre del otro año será mucho más tranquilo. Lo que no significa que no debamos cuidarnos estrictamente en el primer trimestre del 2021, que será lo que yo llamo, el coletazo e la pandemia.

Tercero. Como hemos dicho, el empleo mejorará pero no lo suficiente. Con cifras de desempleo de 21,4% (la más alta registrada en mayo) y la más reciente de 14,7% (en octubre) seguramente recuperaremos 5 puntos y estaremos en tasas de desempleo del 10% u 11%, que igual, son supremamente altas. Hay que recordar que aunque la pandemia golpeó a todos los países del mundo para tener una clara idea de este gobierno nosotros tenemos la tasa de desempleo más alta de América Latina. Brasil tiene 14,4%, Chile 12,4%, México 4,7% y adicionalmente, el mayor índice de destrucción de empleos para las mujeres y los jóvenes con tasas de desempleo femenino de 20,8% (frente al 12,1% para hombres) y de jóvenes de 23,5%.  Ninguna política gubernamental ha sido planteada para recuperar esos empleos. Le exigimos al gobierno que el programa de estímulo a las nóminas para evitar la quiebra de millones de empleos y cientos de miles de microempresas se aplicara desde abril y mayo. Para eso, esta Fuerza de la Paz, ustedes y nosotros, con buen tino, habíamos previsto desde el 2011 en el Acto Legislativo 05 del mismo año, la creación del Fondo de Ahorro y Estabilización. Ni más ni menos que una gran alcancía. Un gran depósito de ahorro, precisamente para prever circunstancias de emergencia como ésta; y por supuesto el Gobierno Duque le echó mano al ahorro que era de las regiones y le sumó otro Fondo que habíamos creado, el FONPET -Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales-.  Eso significó nada menos que 25 billones de pesos con los que creó el FOME – Fondo de Mitigación de Emergencias-. Y entonces nosotros exigimos que con cargo a ese presupuesto se subsidiaran las nóminas. Y lo que hizo fue invertir ese dinero en los bancos, como tantas veces hemos denunciado y la parte que destinó a los subsidios privilegió en un 50 por ciento las grandes empresas que son apenas el 10% por ciento de las empresas colombianas. La mayoría de las empresas, que son microempresas se quebraron y nunca les llegó el subsidio (Cámara de Comercio de Bogotá reportó que entre enero y agosto se liquidaron 37.000 empresas, 63% más, el 99% eran Mipymes). He ahí la razón del desempleo más alto de América Latina. El año entrante entonces, el gran esfuerzo será esa recuperación de esos empleos, pero anticipo que será mucho más la recuperación por cuenta del emprendimiento del sector privado y la capacidad de trabajo de la gente, que por el sesgado e insuficiente esfuerzo del Gobierno. Sin embargo, hay que decir también que el 2021 será el año de las propuestas populistas de la extrema derecha, que aprovechando su presencia en el Gobierno, el desempleo generalizado y el hambre en muchos hogares vulnerables, van a aprovechar los subsidios focalizados que son un miseria de 160 mil pesos por hogar, es decir, de 40 mil pesitos por persona en un mes. Pero ante el hambre, a algunas personas les parecerá que es mejor algo que nada, y el Gobierno hará esfuerzos para que le terminen agradeciendo la limosna. Lo mismo con escasas 150 mil empresas que recibieron  el subsidio a la nómina, cuando hay más de un millón y medio que fueron destruidas. Pero esas 150 mil empresas, sus empleados y familiares, también terminarán agradeciendo esa otra forma de limosna. Si le sumamos a eso, las propuesta inviables, anti técnicas e irresponsables, pero que suenan muy bien a cualquiera que las escuche, como por ejemplo, la disminución de la jornada laboral que es un viejo reclamo de la izquierda colombiana o una prima extra que solamente la planteó Uribe para justificar la extensión del IVA, con lo que seguramente van a castigar la mayoría de los hogares colombianos el año entrante, en la inevitable y negada Reforma Tributaria, tendremos entonces un salpicón de populismos, limosnas y subsidios, donde querrán pescar en rio revuelto los candidatos de la derecha.

Sin duda, habrá una Reforma Tributaria y esa Reforma, tendrá que corregir el daño que hizo la primera Reforma Tributaría de Uribe-Duque. Esa que le regaló 12 billones de pesos a los ricos más ricos y no generó un solo empleo nuevo. Esa que disminuyó de manera irresponsable el recaudo y que causó que en diciembre del 2019, antes de la pandemia, mientras la economía ya crecía en tres puntos como se había previsto dos años atrás, se generaron simultáneamente 670 mil pobres extremos; es decir, colombianos en la miseria; la consecuencia de regalarle dinero a los más ricos. Sin embargo, la Reforma Tributaria que preveo no será una Reforma equitativa. Apelará a los impuestos indirectos, antitécnicos, regresivos y serán las familias colombianas, si se lo permitimos, las que terminarán pagando más IVA a más productos de la canasta familiar para poder pagarles los subsidios a los más ricos. Nosotros estaremos exigiendo que se eliminen las exenciones antes que cualquier otro tributo adicional.

Cuarto. El 2021 será un año de campaña presidencial anticipada. El vacío de poder, la ausencia de gobierno de Iván Duque, de quien los colombianos sólo saben que es presentador de televisión en el programa Prevención y Acción, ha hecho que se anticipen las candidaturas presidenciales. El vacío de poder SÍ existe y cuando no hay gobierno aparecen las voces llamadas a llenar ese vacío. Preveo que en mayo del 2021 se conocerán definitivamente las consultas presidenciales, anticipo tres; la consulta uribista de la derecha y de los gamonales políticos disfrazada de “extremo centro”, que no es otra cosa que la propuesta de autoritarismo, de recorte de libertades, de privilegios a los ricos. En suma, la misma propuesta de Trump, de Bolsonaro, de Erdogan en Turquía. La propuesta de concentrar el poder y eliminar políticamente e incluso físicamente a los contradictores. La propuesta de eliminar las Cortes y acabar con la paz. La propuesta de un gobierno de extrema derecha.

Habrá una consulta en el centro, un centro verde liberal. Y habrá una consulta de centro izquierda liderada por Gustavo Petro. Eso es lo que veo que ocurrirá, aunque por supuesto desearía que hubiese una única consulta unitaria que garantizara la derrota de la extrema derecha, pero como van las cosas, será inevitable que haya tres consultas. ¿Esto qué quiere decir? Que en marzo, cuando se elige el Congreso de la República los ciudadanos recibirán uno de tres tarjetones y tendrán que escoger a qué tarjetón apoyan; el de la derecha, el del centro, el de la izquierda. Y al interior de cada tarjetón, a qué precandidato respaldan.

Quinto. Ahora lo nuestro. Recogeremos en el primer semestre dos millones de firmas de nuestro referendo #ChaoDuque. La indignación de los colombianos es creciente. Un gobierno al que no le duelen las víctimas ni los pobres merece el repudio general. Será un repudio pacífico, democrático, legítimo a través del simple mecanismo de la firma. La movilización social ha sido siempre la respuesta a los malos gobierno o a los gobiernos opresores, pero la pandemia impide la movilización eficaz en las calles a cambio de ella la movilización de las firmas será la mejor manera de que los colombianos levanten su voz ante este gobierno indolente e incapaz.

En el segundo semestre nos concentraremos en la campaña presidencial. Vamos a participar en la elección presidencial. Después de mayo decidiremos en cuál consulta participaremos. Reitero que ojalá fuera una única consulta voluntaria, que garantice y quiero ser redundante, la unidad de todos los sectores alternativos, independientes y de oposición. Pero si tal unidad no se logra, tendremos la responsabilidad de aportar, sumar y ganar en uno de los tarjetones de centro o de centro izquierda.

La Fuerza de la Paz, la organización primigenia que ha permitido que nosotros ejerzamos desde el Senado de la República y hayamos hecho nuestro aporte en la creación de la Ley de Víctimas del Marco para la Paz, del Acuerdo de Paz más importante de los últimos 50 años mantendrá su curul en el Senado.  La Fuerza de la Paz mantendrá su voz en el Senado de la República y ese será un esfuerzo del equipo más cercano para reeditar los más de 110.000 votos que nos han acompañado de manera constante. Quien nos represente el Senado de la República lo hará participando en una lista nueva, alternativa, renovadora. Una lista de coalición que también reflejará a sectores alternativos, independientes y de oposición. Será una lista con líderes y lideresas sociales, estudiantes, jóvenes, empresarios, académicos, artistas. Y la mitad de la lista será de mujeres.

Desde esos escenarios la consulta presidencial y la elección del Senado le plantearemos a Colombia un nuevo paradigma donde el crecimiento del PIB no será la meta última, sino la equidad, el empleo, la tranquilidad en cada hogar de Colombia. Para ser feliz cada familia colombiana necesita salir de la incertidumbre sobre su presente y sobre su futuro. Necesita saber que sus hijos tendrán el cupo en la universidad y que la matrícula será gratuita en las universidades públicas. Necesita saber que habrá un primer empleo. Cada uno de los 9 millones de hogares vulnerables necesita tener un ingreso básico universal. El Estado tendrá que asumir el papel de generador de empleo y ser el mayor estimulante de la generación de empleo en el sector privado. Proteger el tejido empresarial tiene que ser una prioridad, pero con la perspectiva de la redistribución, de la justicia social. Un gobierno justo que merezca el poder tiene que ser uno que proteja la vida, el patrimonio y garantice las oportunidades para todos y todas.

Un modelo social y económico de crecimiento sostenible. Que crecer económicamente no nos cueste el agua y el aire. Que la solución a la maldición del narcotráfico no sea arrasar con nuestros bosques, nuestras selvas y envenenar a nuestros campesinos. Que la corresponsabilidad de los países consumidores sea tan evidente que rompa el fracasado paradigma de la guerra contra las drogas inútil y costosa, y enfoquemos el problema de las drogas como lo que es; un tema de salud pública, donde el énfasis sea en la prevención del consumo para proteger a nuestros jóvenes, en lugar del prohibicionismo que sólo alimenta a las mafias criminales y a las agencias antidrogas que viven de esa guerra falsa. Que la solución dialogada a los conflictos sea el norte, sea la norma de cualquier gobierno, que se escuche a la gente, que se dialogue, que no se le dispare. Que la paz no nos cueste la vida. El 2021 será el año en que profundicemos en estas ideas.

Finalmente, seguiremos intentando coadyuvar en la construcción de esa consulta presidencial alternativa. Esperamos tener éxito. En todo caso, cualquiera que sea el escenario seguiremos adelante con estas banderas porque sabemos lo que hay que hacer, porque Colombia necesita un liderazgo claro, que recupere el rumbo de la paz, de los derechos, de las libertades y las oportunidades para todos.

¡Feliz Navidad!  ¡Celebremos la Vida!  ¡Feliz 2021!  ¡Celebremos la Esperanza!